Cuando aparece un seminograma alterado, muchas parejas reciben una respuesta demasiado rápida: hay que ir a FIV.
Pero entre un resultado alterado y una FIV existen muchas preguntas que merecen ser respondidas.
¿Qué técnicas de selección espermática funcionan realmente? ¿Zymot, MACS, PICSI, IMSI… siguen utilizándose todas? ¿Se pueden combinar? ¿Cómo saber si una clínica está aplicando la técnica más adecuada o simplemente la que tiene disponible?
¿Qué ocurre cuando existe un varicocele? ¿Siempre hay que operarlo? ¿Puede empeorar con el tiempo? ¿La cirugía mejora realmente la calidad del esperma o solo en determinados perfiles?
¿Pueden medicamentos tan habituales como los antihistamínicos afectar a la fertilidad masculina?
Y cuando una pareja busca embarazo de forma natural, ¿cada cuánto debería mantener relaciones? ¿Cada 24, 48 o 72 horas? ¿Cambia la recomendación cuando existe factor masculino?
El verdadero problema es recibir ese resultado y no saber qué significa, qué margen de mejora existe y cuál debería ser el siguiente paso.
En esta segunda parte de nuestra conversación con el Dr. Javier Ruiz, andrólogo experto en fertilidad y sexualidad masculina, entramos de lleno en las decisiones prácticas que tantas dudas generan cuando aparece un factor masculino.
¿Qué vas a aprender?
- Qué técnicas de selección espermática existen actualmente, en qué casos pueden tener sentido y cuáles han perdido protagonismo con el paso del tiempo.
- Qué diferencias existen entre Zymot, MACS, PICSI e IMSI y si es posible realizar una doble selección espermática.
- Cómo puede una pareja preguntar y entender qué técnica está utilizando realmente su clínica y por qué se la recomienda.
- Qué es exactamente un varicocele, cómo puede afectar a la producción y calidad del esperma y cuándo merece la pena plantearse una cirugía.
- Si un varicocele de grado 1 puede evolucionar con el tiempo y en qué perfiles existe una mayor probabilidad de conseguir una mejoría espermática después de operarlo.
- Qué medicamentos de uso habitual pueden interferir en la fertilidad masculina y qué sabemos sobre el posible impacto de antihistamínicos y otros tratamientos mantenidos en el tiempo.
- Cuál es la frecuencia óptima de relaciones sexuales durante la ventana fértil y cómo adaptar la estrategia cuando existe baja concentración, movilidad reducida u otras alteraciones seminales.
- Por qué un seminograma moderadamente alterado no significa necesariamente que todas las parejas deban ir directamente a FIV.
- Cómo equilibrar dos tiempos biológicos que no siempre avanzan al mismo ritmo: el margen necesario para intentar mejorar el factor masculino y la reserva ovárica y edad de la mujer.
- Qué estrategia podría plantearse durante los tres meses previos a una FIV para intentar llegar al tratamiento en las mejores condiciones posibles.
- Y una de las preguntas que más miedo genera: ¿pueden no fecundar los óvulos cuando existe baja cantidad, baja movilidad y solo un 1 % de formas normales?
Porque detrás de un seminograma alterado puede haber culpa, vergüenza, sensación de fracaso, miedo a decepcionar a la pareja y un golpe profundo a la autoestima y a la propia idea de masculinidad.
Y demasiado a menudo el hombre acaba reducido al papel de quien simplemente tiene que entregar una muestra mientras todo el peso físico, médico y emocional del tratamiento recae sobre la mujer.
Por eso también hablamos de cómo acompañarlos.
Porque antes de decidir el siguiente paso, necesitamos entender qué está ocurriendo.
Qué puede mejorarse.
Qué no.
Cuánto tiempo tenemos.
Y qué estrategia tiene realmente sentido para esa pareja concreta.
Esta es la segunda parte de una conversación que necesitábamos tener en Creando una Vida.
Porque la fertilidad no es solo cosa de mujeres.
Contenido exclusivo
Este contenido es exclusivo para usuarias de la comunidad.
Únete ahora a cientos de mujeres que ya disfrutan de este contenido y mucho más.
Si ya eres usuaria pulsa aquí